En su primera declaración sobre el caso, el mandatario condenó la violencia policial. “Es inexplicable, inaceptable. Se necesita calma para que se haga justicia. Nada justifica la muerte de un joven”, dijo Macron.
Se ha resistido a declarar el estado de emergencia, que limitaría el derecho de ir y venir, pese a que la medida cuenta con el apoyo del 69% de los franceses, según una encuesta de Ifop para el diario Le Figaro.
Por otra parte, prohibió la realización de manifestaciones en la noche de este viernes 30 y activó a 45.000 policías para garantizar la seguridad en la capital y en otras grandes ciudades, también escenario de manifestaciones y vandalismo.
Con un intento de apaciguar los ánimos sin tomar partido, Macron suaviza el inevitable impacto en su imagen: la violencia policial es un tema que, por razones obvias y justas, siempre cae en la cuenta de la situación.
De hecho, según Figaro, solo el 33% de los franceses están “completamente satisfechos” con su postura sobre el caso. Pero, es el tercer político mejor valorado.
Macron había ido en aumento desde mayo. Según una encuesta de BVA para radio RTL, el presidente había ganado seis puntos porcentuales de aprobación ese mes, alcanzando el 32%.
La aún baja popularidad sube tras una exacerbada serie de agendas oficiales para superar la crisis por la aprobación de la reforma de pensiones a principios de año.
En la encuesta de Figaro sobre la popularidad de los políticos en el caso Nahel, Macron solo está detrás de Le Pen y el…



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