Dolly Giménez, esposa de la víctima, rompió el silencio nuevamente para expresar la profunda angustia que atraviesa la familia y pidió, al menos, una prueba de vida que les permita aferrarse a la esperanza.  Almir, de 31 años, fue capturado el pasado 20 de febrero en Canindeyú.

“Somos pobres y está difícil la situación. Mis hijos ya no quieren ir a la escuela porque ya no ven a su papá. No tenemos ningún conflicto con nadie”, manifestó Giménez con visible dolor en su voz.

La mujer no descartó que los secuestradores hayan cometido un error al elegir a su esposo como objetivo. “Creemos que fallaron de objetivo. Nosotros somos gente humilde”, afirmó.

En medio de la incertidumbre que ya se extiende por 20 días, Dolly Giménez hizo un pedido concreto y urgente a los responsables del hecho: “Esperamos la comunicación para charlar. Pasaron 20 días. Queremos un audio, algún mensaje para saber si está vivo”.

Hasta el momento, las autoridades no han proporcionado información oficial sobre avances en la investigación ni sobre posibles negociaciones. La familia, mientras tanto, insiste en que solo buscan recuperar a Almir con vida y reitera su disposición a dialogar con quienes lo retienen.

La familia de Almir de Brum permanece a la espera de cualquier tipo de comunicación que ponga fin a esta agonía que ya lleva casi tres semanas.