Silencio total. No hay mensaje de agradecimiento a sus votantes y correligionarios colorados, no hay reconocimiento de la derrota, y mucho menos una felicitación al ganador.
La actitud de Guillén cae muy mal, incluso dentro de su propio partido. La democracia exige grandeza: saber ganar y saber perder.
Mientras Acevedo ya habla de reconciliación y de trabajar para todos los pedrojuaninos, Guillén se encierra en su búnker y deja a su gente sola.
¿Dónde está Luis Guillén? ¿Por qué no da la cara?
Sus votantes, los que pusieron su confianza en él, se merecían al menos un "gracias". Los pedrojuaninos se merecían un gesto republicano.
Hasta ahora, solo silencio. Y el silencio, en política, también dice mucho.



COMENTARIOS