Diseñaste con amor el nuevo perfil de la ciudad que te vio nacer, pintaste de armonía, luz y color, con el fulgor de pasión: las plazas y los parques, iluminando cada espacio.
Tu humildad y sencillez, en estrechar la amistad con propios y extraños. Tu sonrisa sigue impregnada en el cielo de nuestras memorias. Apreciaste los talentos de los hijos de esta tierra, en la cultura y en todas las modalidades del deporte.
Las urnas, por cuatro veces apostaron que el progreso continuaría. Recuperaste obras en ruinas y otras, construiste.
Muchas nieves reposaron en tu pelo, por cumplir el deber con esmero. Y ahora, que tus pasos no se oyen, tus obras tienen eco.
Nunca olvidaremos tu nombre, esculpido en nuestros recuerdos, por tus gestos generosos de empatía. Y aquellos que frenaron tu vuelo, no tendrán paz, ahora y en lo eterno.
Muchas gracias José Carlos Acevedo por dejarnos los frutos del progreso. /Damisela Ricardi Maidana, escritora, poeta y comunicadora social pedrojuanina./



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