Se cumplen un mes del secuestro de Almir de Brum, ocurrido el pasado 21 de febrero en la comunidad de Segunda Línea Jerutí, distrito de Curuguaty, sin que hasta el momento se haya registrado ningún tipo de comunicación por parte de sus captores.
El joven, de 32 años, fue llevado por desconocidos mientras se encontraba trabajando en su chacra, cosechando soja alrededor de las 16:00.
En el sitio, los autores —quienes serían integrantes del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP)— dejaron un panfleto y un manuscrito en el que indicaban que la familia no debía tomar ninguna acción, asegurando que posteriormente se pondrían en contacto.Referencia geográfica
Sin embargo, esa fue la única señal recibida hasta ahora.
Durante este tiempo, la familia emitió comunicados públicos en los que ruegan por una prueba de vida y algún tipo de contacto que permita conocer la situación del joven.
En sus mensajes, expresaron además que están dispuestos a cumplir con las exigencias que puedan ser planteadas para lograr su liberación.
Pese a estos pedidos, el silencio se mantiene, generando una creciente preocupación tanto en el entorno familiar como en la comunidad.
De acuerdo con los datos disponibles, tampoco se reportaron avances significativos en la investigación ni indicios que permitan establecer el paradero de Almir de Brum.
Mientras tanto, su esposa, sus dos hijos pequeños, así como sus padres y hermanos, atraviesan momentos de profunda angustia ante la falta de noticias, aferrados a la esperanza de recibir alguna señal que confirme que sigue con vida.



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