El delincuente abatido en Alto Paraná, junto a su hermano Julio Resquín (muerto el año pasado), ejecutaron más de 30 episodios de asaltos y violaciones, varios de ellos en colonias japonesas de Alto Paraná e Itapúa.

El comisario Nimio Cardozo, jefe del Departamento Antisecuestros, había revelado, cuando abatieron a Julio, el modus operandi de la banda criminal.

“Ingresaban al domicilio pasada la medianoche y se quedaban aproximadamente cuatro a cinco horas y se llevaban todo lo que podían, desde ropa o juguetes de niños, perros, todo lo que se podía alzar, ellos hacían un trasbordo y volvían, mientras, uno de ellos perpetraba la violación”, había puntualizado el jefe policial.

Los criminales al mando de los hermanos Resquín, elegían a sus víctimas, con preferencia si en la vivienda de estas, había mujeres. El objetivo era, a la vez que el asalto, la violación de las mismas, muchas veces ante la presencia de los hijos o parejas.

El Comisario Feliciano Martínez, jefe de la Policía de Alto Paraná, explicó que el botín que inicialmente llegaron a embolsarse los asaltantes (entre abatido, heridos y entregados) fue un enorme paquete de (500) celulares del tipo iPhone.

La estimación del costo de dicha cantidad de móviles es de 750. 000 dólares americanos.

Por otro lado, Martínez confirmó que la banda de Resquín utilizó el logo de la Policía Nacional, para camuflar un vehículo y simular una patrullera. Este recurso utilizado por delincuentes pasó a ser la nueva ola aplicada por marginales, para perpetrar sus ilícitos.