Riquelme recordó específicamente las palabras de bienvenida de la magistrada cuando estaba a cargo de uno de los juzgados de paz capitalinos que concentraban miles de expedientes sobre juicios ejecutivos impulsados por empresas contra particulares por deudas impagas.

“Me dijo bienvenida al quilombo, quería saber quien me trajo acá, por qué vine, por qué acepté venir, no es que quería presionar, directamente me presionó para que firmes órdenes de pago sin el control correspondiente” 

“Analía no me quiere ver ni en pintura, me presionó para que firme órdenes de pago que estaban en despacho, el día en que la denuncié me sentí mal, porque sufro de hipertensión y estuve dos días de reposo.”

“Luego vino la jueza Susana Granado, a quien indiqué que todos los expedientes que están en despacho, logré inventariar 334 expedientes que tenían ya firma de la doctora Cibils,  y sin mi firma porque dije que yo no voy a firmar sin controlar y me dijo que está bien, entonces yo logré inventariar 334 expedientes  que ya tenían firma de Cibils con fecha 18 de febrero, que fue la última vez que ella estuvo.”

Riquelme explicó que el procedimiento implica primero la firma del juez y luego la del actuario a efectos de refrendar un expediente judicial, sin embargo se negó a firmar por irregularidades que iban “desde falta de autenticación de pagarés, también providencias firmadas por la jueza y la actuaria sin fecha, igual llevaban así las cédulas de notificación, también tenían la inconsistencia de que no fue recibida por ninguna persona, nunca se recibían las cédulas de notificación” 

“Entonces lo que yo quería hacer es un informe de cómo refrendar o en qué condiciones tomaba intervención en los expedientes, eso es al menos lo que intenté y a ella no le gustó”, explicó en referencia a Cibils  

El Observador