Según el Ministerio de Gobierno boliviano, Dávila estaba siendo investigado por la agencia estadounidense antidrogas, DEA, y había sido expulsado del país por Evo Morales en 2008.

El politólogo Carlos Cordero dijo que creía que se trataba de una acción del gobierno de Luis Arce, el “post” de Evo, para limpiar la imagen del patrón: “Es una depuración dentro de la policía”, manifestó.