Según sus allegados, Don Virgilio había expresado en vida su deseo de que su despedida se llevara a cabo en su hogar, por lo que el velatorio se realizó en su vivienda.
Don Virgilio se alistó al ejército a los 17 años y participó en tareas logísticas en el frente, luego fue destinado a la Marina y combatió en la unidad "10 Sauce". Testimonio de las dificultades de la guerra, como la escasez de agua y comida, y la valentía de los soldados paraguayos. En vida recibió reconocimientos como la Orden Nacional al Mérito Comuneros y una placa del Congreso Nacional.
Tras su partida, quedan dos excombatientes con vida: Canuto González Britos (110 años) y Juan Bautista Cantero Silva (111 años). Su legado de patriotismo y sacrificio seguirá siendo una fuente de inspiración para las nuevas generaciones paraguayas.



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