La situación es bien crítica ya que la situación actual compromete el abastecimiento de agua para la población, la sostenibilidad de los ecosistemas y las actividades productivas.

La Dirección General de Protección y Conservación de los Recursos Hídricos informó a las autoridades locales, a las comunidades y a los usuarios de los recursos hídricos sobre la situación actual del río Tebicuary y sus subcuencas.

Desde mediados de diciembre de 2024 se ha registrado una disminución sostenida del caudal en esta zona, acercándose a los límites críticos establecidos para el bombeo de agua. Actualmente, el caudal se encuentra dentro del umbral de 25 m³/s, lo que restringe la disponibilidad de agua para actividades agrícolas, industriales y de consumo humano.

En la cuenca baja, el caudal del río ha experimentado un descenso rápido desde finales de diciembre de 2024, aproximándose al umbral crítico de 40 m³/s. Asimismo, se han detectado fluctuaciones abruptas que podrían estar relacionadas con la demanda de agua para diversos usos en esta subcuenca. Sin embargo, la tendencia general sigue siendo descendente.

La situación actual en ambas subcuencas está vinculada al déficit hídrico generado por el fenómeno La Niña, caracterizado por precipitaciones escasas en la región. Este escenario compromete no solo el abastecimiento de agua para la población, sino también la sostenibilidad de los ecosistemas y las actividades productivas.

Ante esta situación, el Mades estableció la situación de alerta e insta a los productores a contar con la licencia ambiental vigente y garantizar que los reservorios estén en buen estado y dispongan de la cantidad necesaria de agua para el riego.