Para el Gobierno de Santiago Peña, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea podría significar un antes y un después para determinados sectores productivos, como la carne y la cadena de proteínas animales, debido a las reducciones arancelarias. Para el agro, en cambio, persisten ciertas limitaciones que condicionan una integración plena entre ambos bloques.
La relación entre Paraguay y la Unión Europea se construyó a lo largo de casi dos décadas de cooperación, centrada en el intercambio comercial, pese a las idas y vueltas con el acuerdo que finalmente se firmara este sábado en Asunción. Aunque el volumen de exportaciones hacia el mercado europeo es reducido, su habilitación implica cumplir con elevados estándares sanitarios que influyen de forma directa en la competitividad.
Dentro del acuerdo, uno de los principales atractivos pasa por los beneficios para los productores de proteínas animales, que accederían a menores aranceles y condiciones preferenciales para ingresar al mercado europeo. Actualmente, el bloque representa apenas el 2% de las exportaciones totales de Paraguay.
Uno de los principales atractivos pasa por los beneficios para los productores de proteínas animales, que accederían a menores aranceles y condiciones preferenciales para ingresar al mercado europeo
En la Unión de Gremios de la Producción (UGP) son más cautos. El gremio considera que el acercamiento con la UE abre oportunidades de integración y ampliación de mercados, pero advierte que la aplicación de salvaguardias definidas unilateralmente por Bruselas limitan la implementación del acuerdo y condiciona el acceso a los consumidores europeos.
Héctor Cristaldo, presidente de la UGP.
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En concreto, la UGP sostiene que las salvaguardias estipuladas en el Reglamento 1115 -una norma para regular las importaciones a los países de la UE, con exigencias sobre la trazabilidad de los productos como soja y ganado- forman parte de un esquema asociado al acuerdo comercial, lo que genera incertidumbre sobre las condiciones de acceso e impacta en la previsibilidad para los exportadores paraguayos.
El gremio que conduce Héctor Cristaldo explicó que el acceso al mercado europeo se estructura en tres componentes: el acuerdo entre la UE y el Mercosur, el Reglamento 1115 y el sistema de salvaguardias. El acuerdo marco, cerrado a contrarreloj la semana pasada tras el apoyo clave de Italia, establece las bases generales de la relación comercial.
Según la evaluación del sector, Paraguay logró condiciones específicas dentro de ese acuerdo, con cupos directos para determinados productos, como la carne porcina, además de otros cupos compartidos con los demás socios del Mercosur.
Desde el gremio reconocieron a LPO que el país mantuvo una posición firme durante las negociaciones, resguardando aspectos vinculados a su soberanía y evitando que el Reglamento 1115 forme parte del acuerdo marco, lo que permitió delimitar su alcance dentro del proceso de integración.
Pese al escepticismo inicial del Gobierno, Santiago Peña presentó el acuerdo como una oportunidad para Paraguay, pero las salvaguardias no convencen a los productores locales. Es que la UE puede restablecer los aranceles aduaneros si los bienes importados de Sudamérica perjudican los intereses del agro europeo.
LPO



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