Los representantes de estas tres redes sociales, muy populares entre los jóvenes, intentaron demostrar a los senadores estadounidenses que sus plataformas son mejores que Facebook en estos asuntos.

Pero Facebook y su aplicación Instagram no tienen el monopolio de la infelicidad de los adolescentes, según replicaron los legisladores.

“Ser diferente de Facebook no es una defensa”, dijo el demócrata Richard Blumenthal. “Queremos una carrera hacia la cima, no hacia el fondo”.

La audiencia en el Congreso se produce unas semanas después de que Frances Haugen denunciara a Facebook ante la misma comisión de Comercio.

13 años

El senador relató historias de padres impotentes ante las experiencias que tienen sus hijos en las redes, como la de una madre cuya hija fue “inundada con videos sobre el suicidio, las autolesiones y la anorexia porque estaba deprimida y buscaba contenidos sobre estos temas”.

Sus colegas también cuestionaron las opciones de las plataformas en cuanto a la edad mínima, los métodos de moderación de contenidos (humanos y/o algorítmicos) y la protección de la privacidad.

Los representantes de las tres redes sociales se defendieron con comparaciones halagüeñas y citando las medidas que ya han sido establecidas.

Snapchat, que cuenta con 500 millones de usuarios mensuales, establece una edad mínima de 13 años para unirse a la red.