Abucheos, amenazas y epítetos de todo tipo profirieron las internas a las mismas, al momento en que llegaban al presidio local, desde donde enfrentarán el proceso por matricidio y violencia familiar, abierto por El Ministerio Público.
La directora de la penitenciaría, Judith Franco, explicó a los periodistas que las nuevas internas no solo estarán 15 días en la sala de admisión, sino que aquí estarán resguardadas en celdas, para evitar cualquier ataque de las demás reas.
El temor de la agresión que puedan llegar a sufrir las mismas, está latente a partir de la “tradición” que impera en los reclusorios, acerca de presos/as acusadas de haber matado a sus progenitoras.
Por otro lado los fiscales encargados del caso, continúan investigando las aristas del crimen que conmocionó al país, a partir de los primeros informes que se tiene sobre el caso.
La docente jubilada murió como consecuencia de golpes en la cabeza y tórax, propinadas presuntamente por sus hijas. El trasfondo de a la agresión aún no se dilucidó, pero una circunstancia agravante fue que las dos sospechosas del matricidio, intentaron que el fallecimiento pase como resultado de un ataque cardiaco fulminante, pata lo cual se fraguó un certificado médico.



COMENTARIOS