Estas 13 ONG detallaron que un total de 32 instalaciones hídricas fueron destruidas en lo que va de año, incluidos ataques directos contra pozos y camiones de agua, actos de contaminación voluntaria de recursos hídricos y sabotaje de generadores de la red.

“Estos reiterados ataques contra los servicios hídricos y su grave impacto sobre cientos de miles de civiles en situación vulnerable no tienen precedentes en Burkina Faso y no han sido vistos tampoco en otras zonas del Sahel central”, comentó el director del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) en el país, Hassane Hamadou.

“Alterar el acceso de los civiles al agua no es un subproducto del conflicto, sino que se ha convertido en un arma de guerra y marca un nuevo y despreciable giro en la violencia. Para la dignidad y supervivencia de una población ya exhausta, la guerra contra el agua debe terminar”, manifestó.

Las ONG precisaron que la mayoría de la destrucción tuvo lugar en Djibo, en la región de Sahel (norte), una ciudad que reúne además un mayor número de desplazados internos que cualquier otra en el país. Así, los civiles tienen acceso a menos de tres litros de agua al día para cubrir todas sus necesidades, la mitad que antes del inicio de estos ataques.

Vía: Infobae