Alcaraz buscará su segundo título en París, su quinto Grand Slam, contra el vencedor del duelo entre el italiano Jannik Sinner, número 1 del mundo, y el serbio Novak Djokovic, que busca su 25 Grand Slam, el cuarto en la tierra batida francesa.

Alcaraz salió ofensivo, el español lo ponía todo, el ataque y los errores. El partido avanzaba lento. Desperdició una bola para romper el servicio del italiano en el primer set y sus ofensivas, muchas de ellas en forma de dejada, se quedaban en la red.

Desde la retaguardia Musetti aguardaba su momento, una lección muy bien aprendida del fútbol, basta con un picotazo para golpear a la presa. Y no lo dejó escapar para apuntarse el primer set, como hace unas semanas en la final de Montecarlo.

Empate a uno, pero sobre todo, la moral del italiano por los suelos. Alcaraz había conseguido, otra vez, sobreponerse a un bache, ya van cuatro en este Roland Garros, una montaña rusa de emociones para sus fans.

A diferencia del español, el bache del italiano era de los que dejan rastro, un reguero de juegos perdidos, un rosco, el octavo de Alcaraz en Grand Slam, en 25 minutos, frente a la hora que costó cerrar cada set anterior.

Cuando perdió el segundo juego del cuarto set dijo basta y puso rumbo al vestuario, dejando al español libre el camino a la final.

Alcaraz tendrá tiempo de ver el Sinner-Djokovic. "Es uno de los mejores duelos que puede ofrecer nuestro deporte. Lo voy a disfrutar pero también lo voy a analizar", dijo.