Alcaraz, de 20 años, es el primer tenista en repetir victoria en el emblemático torneo estadounidense desde que Novak Djokovic encadenó tres seguidas entre 2014 y 2016.

El prodigio español, cuyo último título era el de Wimbledon el pasado julio, se impuso por 7-6 (7/5) y 6-1 a Medvedev, que ya había sido su víctima en la final del año pasado.

Alcaraz encontró más resistencia en este reencuentro ante el ruso, subcampeón en enero del Abierto de Australia, que llegó a avanzarse 0-3 en el primer set.

Alentado por la grada, el murciano reaccionó a tiempo para mantener su hegemonía en el desierto californiano, donde en sus últimos 17 partidos sólo hincó la rodilla ante su ídolo Rafael Nadal.

"Ganar este torneo significa mucho para mí", reconoció Alcaraz, que reveló que su participación llegó a estar en duda por la lesión de tobillo sufrida en febrero.

"Pasé unos meses realmente difíciles. Los dos últimos meses me costó encontrarme a mí mismo. No disfrutaba en la cancha", explicó.

"He superado muchos problemas en la cabeza, muchos problemas físicos. Fue muy especial por eso, no porque no ganara un torneo desde Wimbledon. Para mí, eso no importa", aseguró el ex número uno mundial, que tras la victoria corrió a abrazarse en la grada con su equipo y su padre.