Lo acusan de dos jugadas que, según ellos, liquidaron la candidatura de Luis Guillén:

1- LA ENCUESTA FANTASMA DE 5 PUNTOS:

Denuncian que a 3 días de las elecciones, desde el entorno del gobernador se inventó una encuesta que daba ganador a Guillén por 5 puntos, supuestamente realizada por la empresa Grau & Asociados, una consultora que - aseguran - nunca pisó Pedro Juan Caballero en esos días.

Esa encuesta trucha fue mandada a publicar incluso en medios digitales del Brasil para crear una falsa sensación de victoria y desmovilizar el control electoral.

2- SOLO JUGÓ PARA SU SOBRINO, EL "PRÍNCIPE DEL ODIO":

La otra acusación es aún más grave. Dicen que el jefe departamental solo apoyó con estructura, plata y logística a su sobrino, conocido en la interna como el "príncipe del odio", candidato a la Junta Municipal, dejando totalmente abandonados a los otros 11 candidatos a concejales de la Lista 1.

Ese privilegio fue la gota que colmó el vaso y provocó la furia de la familia Winckler.

Según los seccionaleros, se enojaron feo Larissa Winckler, Martín Benítez (suegro) y Pablo "Paraguayo" Winckler (padre), este último al punto que renunció a su cargo de Secretario de Deportes de la Gobernación, cansado de ser dejado de lado.

Hoy la Seccional Colorada está partida. Los dirigentes de base se sienten usados, sin un guaraní para cargar combustible el día D, mientras desde el palacio se les vendía humo con una encuesta inventada y se apostaba todo a un solo concejal.

La pregunta que ahora se hacen todos en el Partido Colorado es una sola: ¿Quién va a pagar los platos rotos de esta traición?