Aunque la introducción de la vacuna anual ha reducido significativamente la mortalidad en comparación con brotes históricos como los de 2010 y 2011, la enfermedad sigue representando un riesgo considerable para la salud pública, especialmente en los extremos de la vida y en pacientes inmunodeprimidos.

El profesional explicó que las subvariantes del virus tiene la capacidad de evadir parcialmente de inmunidad previa, lo que facilita el contagio.

«El virus muta y, al presentarse como una variante nueva, el cuerpo debe activar sus defensas desde cero», señaló Núñez, haciendo hincapié en que la fiebre es la respuesta natural del sistema inmune durante ese proceso de combate.

Ante esta situación, el doctor Núñez instó a reforzar las defensa mediante hábitos saludables, como buena alimentación, descanso, actividad física y exposición moderada al sol. Subrayó la importancia de la vacunación oportuna.

Un punto crítico abordado por el especialista fue el uso indiscriminado de fármacos sin prescripción médica. Núñez enfatizó que más del 95% de las afecciones respiratorias son de origen viral, por lo que el uso de antibióticos resulta ineficaz y contraproducente.

«Al automedicarse con residuos de tratamientos anteriores, la población genera resistencia bacteriana. Esto obliga a recurrir a fármacos más potentes y costosos en el futuro, perdiendo eficacia terapéutica y creando un problema grave de salud pública», advirtió Núñez.

Finalmente, recomendó acudir a la consulta médica ante los primeros síntomas para diferenciar entre cuadros virales, bacterianos o alérgicos, evitando así intervenciones farmacológicas innecesarias.