Mientras los líderes intentan mantener una imagen de unidad, la realidad muestra fisuras profundas: desconfianza, disputas de poder y un desgaste que ya llegó a la superficie. Lo que antes era control absoluto, hoy es incertidumbre y preocupación.
La gente observa, comenta y presiente que algo grande se está moviendo detrás del telón.
Y cuando un modelo político empieza a mostrar grietas desde adentro… es porque se acerca un cambio inevitable.



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