Ante esta coyuntura, Alliana utilizó sus canales oficiales para fijar una posición institucional firme, subrayando que la designación del candidato que lo acompañará en la chapa del movimiento debe responder a un análisis estratégico posterior al proceso electoral municipal. El referente oficialista enfatizó la importancia de preservar el valor de la palabra empeñada ante la dirigencia y las bases partidarias, asegurando que no declinará de su derecho a coordinar la conformación de la fórmula en el momento oportuno.

En su mensaje dirigido a la opinión pública y a los correligionarios, el precandidato argumentó que la coyuntura nacional exige concentrar los esfuerzos de la clase política en la agenda social y legislativa del Gobierno. Al respecto, citó como urgencias principales el avance de las negociaciones de la mesa de diálogo con el gremio médico y los docentes, el estudio del Proyecto de Ley del Presupuesto General de la Nación para el próximo ejercicio fiscal y el acompañamiento a las candidaturas municipales de la ANR en todo el país.

La postura asumida por Alliana busca contener las tensiones prematuras dentro del movimiento y resguardar la cohesión del partido con miras a la jornada electoral del 4 de octubre. De esta manera, el escenario de definiciones sobre la conducción nacional queda postergado para la última etapa del año, cuando la dirigencia evalúe los resultados territoriales y consensué la nómina definitiva que representará a la nucleación política en las internas generales.