El local, regentado inicialmente por Doña Ede y su fallecido esposo, don Montiel, ha sido el sustento diario de su familia y un punto de encuentro para varias generaciones de vecinos. Tras el deceso de su compañero, Doña Ede asumió sola el compromiso, encontrando en el trabajo la fuerza y la motivación para seguir adelante, con su fortaleza y su peculiar sonrisa para cada cliente.

Un legado de trabajo y educación

El almacén no solo dio sustento, sino que se convirtió en la base para la formación profesional y académica de hijos y nietos, quienes hoy son médicos, abogados, licenciados y maestros. Doña Ede y su esposo inculcaron la convicción de que "el estudio es el mejor camino" y la mejor inversión del trabajo.

El almacén del barrio, ese referente de la vida cotidiana en Paraguay y el mundo, mantiene su vigencia a pesar de la modernidad y el auge de los minimercados. Como reza la sabiduría popular, "nunca puedes dejar de comprar en el almacén de tu barrio, porque en caso de necesidad, te va a dar fiado".

Tradición y sabor local

El local de Doña Ede es particularmente famoso por mantener la tradición de la gastronomía local. Una de sus características especiales es que nunca falta maíz cocinado de primera y el auténtico queso Paraguay en todo tiempo, productos esenciales que atraen a la clientela.

A sus años, Doña Ede sigue atendiendo con toda su alegría y vitalidad, demostrando que la mejor terapia sigue siendo el trabajo para mantenerse bien.

¡Felicidades a Doña Ede, un ejemplo de trabajo honesto, dedicación y amor por su comunidad!

Julio César Jara Cabral - Poeta  y Escrito