El ídolo franjeado, visiblemente emocionado, agradeció el cariño eterno de la hinchada, pero no ocultó su desconcierto ante la decisión del club de prescindir de sus servicios sin una explicación clara, en un año que culmina sin títulos para el Rey de Copas.

El partido de despedida reflejó el espíritu combativo que Almeida intentó rescatar: Olimpia remontó un 0-1 con goles de Hugo Quintana, Rodney Redes y Adrián Alcaraz, pero dos tantos en los últimos minutos de 2 de Mayo sellaron el empate. El propio Quintana, autor de un doblete, reconoció que “fue un año difícil” y que jugaron “por el profesor”, quien recibió el homenaje de la tribuna y el cariño de sus jugadores.

En conferencia de prensa, el entrenador fue sincero: “Me voy agradecido, pero me pregunto: ¿por qué me voy de Olimpia?”. Reveló que el presidente, Rodrigo «Coto» Nogues, le comunicó la necesidad de “cambiar el rumbo e incorporar gente nueva”, sin detallar motivos deportivos concretos. Almeida asumió el equipo en agosto en medio de una crisis profunda, encontró un plantel “desgastado y desmotivado” y, pese al corto tiempo, logró recuperar la identidad y el orgullo de la camiseta.

Su salida marca el fin de un ciclo breve, pero intenso y abre la puerta a una reestructuración total de cara al 2026, año en el que Olimpia buscará volver a ser protagonista tanto en el plano local como internacional.

Con la marcha de una de la leyenda, Olimpia cierra un 2025 para el olvido.