Los afectados lo acusaron de maltratar a los inquilinos y de elevar los costos de manera unilateral y paralela. Los incrementos son de hasta el 60%, denunciaron.

Una de las locatarias indicó que anteriormente arrendaban los salones unas 200 personas, pero que actualmente son solamente 90, debido a que no aceptan los malos tratos, amenazas y presiones de Turo.

Además, piden la modificación de la ordenanza para disminuir el precio. Sostuvieron que ya son pocos los arrendatarios, y que en caso de no ser oídos, cerrarán completamente el centro de compras, como medida de protesta.

Hoy, los comerciantes se reunirán con los concejales, de manera a buscar una salida a la problemática.