“Sobre esa base nos estamos reuniendo analizando jurídica y técnicamente cómo implementar esta ley de tal manera que en la decisión final sea el elector quien encuentre muchas facilidades para el uso de la urna electrónica, y del uso del voto preferencial, más conocido como desbloqueo” dijo el asesor.
El gran trabajo que vemos necesario es la plataforma, dice el licenciado, adelantó que se rigen en que el elector no tenga inconvenientes a la hora de depositar su voto.
“Nosotros tenemos que acercar 4.500.000 habilitados para las elecciones municipales del 2020, y debemos alcanzar al mayor número posible, eso implica que las urnas electrónicas les sea amigable”.
Explica que quieren llegar al alcance de la ciudadanía acercando las urnas en puntos estratégicos de concurrencia cotidiana, como lo son los supermercados, shoppings, costaneras de las distintas ciudades, así como también las plazas.
“A cualquier ciudadano mayor de 18 años debemos explicarle cómo va a ser la votación para que practique de tal manera que cuando llegue el momento de utilizar para la votación le sea amigable y que también sepa bien cómo funciona el voto preferencial con el desbloqueo de las listas”.
Respecto al presupuesto mencionó que aún es temprano para adelantar cifras, así también se dependerá de las ofertas que tengan respecto a la adquisición de las máquinas tecnológicas.
“Hay que ver qué es lo que más conveniente, comprar las maquinarias o alquilarlas, porque la tecnología avanza y además debemos considerar que le sale más barato al país”, finalizó el asesor.
Por otro lado, Eduardo Carrillo, de la organización “Tedic”, explicó que implementar tecnología en la emisión del voto pone al sistema electoral en total vulnerabilidad.
Desde TEDIC creemos que actualmente el voto electrónico no puede considerarse un mecanismo que garantice la calidad democrática del sistema electoral. También creemos que es posible y razonable aplicar ciertas tecnologías digitales en el contexto de los sistemas electorales fuera del acto específico del voto, como por ejemplo el “TREP”.
Explica que las cinco posibles vulnerabilidades son: pérdida de control democrático, vulneraciones de privacidad, seguridad y datos personales, la vulneración del software, optimización del fraude y la falta de sostenibilidad de las máquinas para el voto electrónico.



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