Levantó en la última vuelta, tomó aire y cruzó la meta entre sollozos, con la alegría de Mercedes retumbando por sus auriculares. Llegó al Foro Sol, aparcó su flecha de plata, salió del habitáculo y apretó los puños con la rabia contenida de 71 vueltas. Kimi Antonelli se proclamó campeón del mundo con un tercer puesto en un precioso GP de México. Verstappen ganó por delante de Hamilton, así que la foto del podio hace justicia: los dos más grandes campeones recientes ceden el testigo al nuevo rey de la Fórmula 1. Max y Lewis tienen muchos títulos, suman once en su conjunto, pero posiblemente envidian la insultante juventud del italiano, que gana el Mundial con 20 años. También el primer italiano que lo consigue desde 1953. Pura historia del automovilismo.
Leclerc la lía en la primera vuelta
La salida era clave y fue decisiva para que Ferrari se autodescartara de la victoria. Hamilton defendió la pole en la primera chicane bajo la enorme presión de Leclerc. Nadie acortó por la hierba porque la FIA había avisado de que no se consentiría. Los dos Ferrari podían establecerse primero y segundo en un escenario perfecto, respirando aire limpio, pero Charles vio el hueco camino de la siguiente chicane (curvas 4-5) y se lanzó a por su compañero. Lewis cubrió el interior, aunque llegó a patinar. Ninguno de los dos hizo la curva, Hamilton perdió la plaza con Verstappen porque salió sin inercia y Leclerc se hizo con el liderato porque atajó por el césped. La cafrada tendría un coste: los comisarios le castigaron con cinco segundos.
El monegasco fue al pit-lane en la vuelta 28 y Verstappen, que sostenía la diferencia, le adelantó gracias a la penalización. El aire limpio es clave en México porque la altitud compromete la fiabilidad de todos los componentes. Si Hamilton fue culpable de la estrategia lamentable en Singapur, el fiasco de México se lo pueden apuntar a Leclerc. Apartó a su compañero del liderato en la primera vuelta con una maniobra sancionada y perdió la primera plaza él mismo por el castigo de la FIA. Otro posible triunfo que se va por el retrete, motivado por las rencillas constantes entre los dos grandes pilotos de la escudería italiana.
Después de la parada, Antonelli y Norris se quedaron al frente en la pista a la espera de un coche de seguridad que pudiera aclarar el panorama. Lando desistió en la vuelta 40, Kimi aguantó con un ritmo bastante digno hasta la 44 regresó a pista cuarto, con un neumático medio (por el blando de Max) y 16 vueltas más fresco. La remontada no era imposible, al menos hacia el podio. Y entonces llegó el incidente: Bottas se estampó a muy alta velocidad en la curva uno. La suspensión delantera izquierda quebró en plena recta y el piloto cruzó toda la escapatoria y chocó con violencia contra las protecciones. Salió el coche de seguridad, pero los daños importantes en las barreras obligaron a la FIA a sacar la bandera roja. La carrera se suspendió durante 40 minutos. Por delante, 24 vueltas.





