En coordinación con el fiscal Joel Díaz y con apoyo de personal del CODI-FTC los agentes detectaron varias parcelas de cultivos ilícitos.

En total fueron identificadas 7 hectáreas de cultivos, superficie suficiente para la producción de unas 21 toneladas de marihuana.

Según datos manejados por los intervinientes, toda la producción de la zona iba a ser destinada a favelas manejadas por las principales facciones criminales del Brasil.

En el país vecino, esta cantidad de droga tendría un valor superior a 3 millones de dólares.