El exgobernador, con un pasado cargado de denuncias de corrupción, recurre a la utilización de funcionarios públicos para dar un barniz de apoyo a un proyecto político que, en realidad, no prende en la dirigencia ni en las bases del Partido Colorado.

La semana pasada, González Vaesken mantuvo un encuentro con funcionarios de la Fundación Tesãi. El exgobernador incluso lo celebró en redes sociales, donde destacó que “la maquinaria colorada se está moviendo” en torno a su candidatura. Sin embargo, esa supuesta maquinaria no responde a una mística partidaria genuina, sino al acarreo de empleados públicos y al uso de recursos estatales, prácticas que el Partido Colorado había prometido desterrar, pero que siguen vigentes en la era cartista.

La imposición de la candidatura de González Vaesken se gestó desde el comando de Honor Colorado, instalado en el quincho de la residencia de Horacio Cartes, y nunca terminó de ser aceptada en Alto Paraná. Anunciado con bombos y platillos como el aspirante de la “Concordia Colorada”, el exgobernador se encontró rápidamente con un muro de resistencia: la mayoría de los presidentes de seccionales de Ciudad del Este se mostraron indiferentes o directamente en desacuerdo con su postulación.

Incluso debió retroceder en sus declaraciones iniciales. En un primer momento aseguró que ya contaba con el respaldo de 14 de los 16 presidentes de seccionales, pero semanas después admitió que su panorama era incierto y optó por inscribir su antiguo movimiento Renovación y Unidad Colorada (RUC) ante el Tribunal Electoral Partidario. La falta de apoyo lo llevó a intensificar reuniones con sectores de la función pública, donde se multiplican las denuncias de presiones y obligados a asistir a actos proselitistas.

NEGROS ANTECEDENTES

A esta débil plataforma política se suman las sombras de su administración como gobernador del Alto Paraná. La Contraloría General detectó un perjuicio patrimonial de G. 688 millones en la licitación del almuerzo escolar del 2021, adjudicada irregularmente a Fitra SRL. El caso fue remitido a la Fiscalía.

Los cuestionamientos no se limitan a ese hecho: se denunció el uso indebido de maquinarias de la Gobernación en propiedades privadas de la familia González Vaesken, adjudicaciones direccionadas y millonarias obras públicas orientadas a zonas de interés personal o de su entorno cercano.

La empresa Algema S.A., vinculada a su hijo Federico, fue beneficiada con contratos viales; mientras que una estación de servicio ligada a personas con antecedentes judiciales recibió pagos por combustible por más de G. 1.577 millones en plena campaña electoral. También sobresale la cuestionada adjudicación de un escenario por G. 1.205 millones sin aval de la Junta Departamental, lo que evidencia un patrón de arbitrariedades administrativas que marcaron su paso por la Gobernación. Otro aspecto que mina su credibilidad es su errático derrotero político.

Electo gobernador bajo el liderazgo de Mario Abdo Benítez y Colorado Añetete, rompió con ese sector para fundar su propio movimiento regional y más tarde terminó en brazos de Honor Colorado. En 2022 lanzó su precandidatura al Senado, luego la retiró; en 2023 amagó con postularse de nuevo, pero declinó con el argumento de culminar su mandato, en lo que muchos interpretaron como una maniobra para eludir investigaciones judiciales.

En este contexto, la llamada “Concordia Colorada” se presenta más como un eslogan vacío que como una realidad. La dirigencia de base en Ciudad del Este se muestra dividida, los presidentes de seccionales se mantienen distantes y crecen las tensiones entre el cartismo y el zacariismo.