Según la Policía Militar, al llegar al lugar, los residentes les informaron que el sospechoso estaba armado y profería amenazas. Fue localizado en su domicilio, donde fue abordado siguiendo los procedimientos operativos de la policía.

Durante el registro personal, los agentes encontraron una pistola Taurus calibre .380 con un cartucho en la recámara y 14 más en el cargador. El hombre presentó el certificado de registro del arma, pero confesó haber disparado, alegando que creía haber sido víctima de ciberataque por parte de sus vecinos.

Según el informe policial, el agresor mostró alteración del comportamiento y dificultad para hablar. Tras la confesión y los testimonios, se le informó que sería trasladado a la Comisaría de Policía Civil.

Mientras se alejaba, el sospechoso se resistió, profirió amenazas e intentó impedir la actuación policial. Para garantizar la seguridad de todos, los agentes emplearon técnicas de inmovilización y lo esposaron, siguiendo los protocolos de uso diferenciado de la fuerza.

Durante el procedimiento, el hombre sufrió una lesión en el hombro y fue trasladado al Hospital Regional, donde recibió atención médica y permaneció hospitalizado bajo escolta policial.

La pistola y 15 cartuchos fueron entregados a la 1.ª Comisaría Civil de Ponta Porã. La policía reiteró que se respetaron todos los derechos del sospechoso durante el incidente.