El inédito movimiento de protesta desencadenado a raíz de las sospechas de fraudes masivos durante las elecciones presidenciales del 9 de agosto, reúne todos los domingos a decenas de miles de personas. Este domingo por la tarde, una multitud volvió a congregarse en la capital para reclamar la salida de Lukashenko, pero la Policía bloqueó calles y dispersó a los manifestantes.

“Se utilizaron cañones de agua y granadas aturdidoras en Minsk”, dijo la portavoz del Ministerio del Interior, Olga Chemodanova. Es la primera vez que se recurre a tanto dispositivo desde las manifestaciones que siguieron a los comicios, cuando miles de personas fueron detenidas, decenas resultaron heridas y hubo varios muertos. Desde entonces, los enfrentamientos en Minsk habían sido esporádicos.

Detenciones violentas

Los medios de comunicación independientes bielorrusos difundieron imágenes de detenciones violentas, por parte de policías antidisturbios o de hombres vestidos de civil armados con porras y con el rostro cubierto. En otras imágenes se ven vehículos con cañones de agua, circulando lentamente y rociando agua naranja sobre los manifestantes.