El cuestionado político concepcionero y planillero en la Cancillería, el médico Arturo Urbieta, quien funge como Vice Consul paraguayo en Ponta Porá y que ya confesó desconocer las leyes y sus funciones en distintas entrevistas a medios locales, sigue demostrando que ese cargo le queda muy grande y que para él no es otra cosa que un simple agarradero político.
Algo así como para estar en el ruido, como planillero de la Cancillería y dejando de lado, abandonada a su suerte, esa importante y sensible función encomendada como representante consular de nuestro país en la vecina y hermana ciudad brasileña.
Mientras brilla por su ausencia en la sede consular, se pasa figureteando en cualquier acto oficial o inauguración que se hace en Concepción, generalmente acompañando comitivas de políticos y seccionaleros, o visitando a sus correligionarios de los diferentes Ministerios y entes Binacionales, rol que no le corresponde y demostrando así su total ignorancia y nula preparación para ejercer dicho cargo diplomático.
Por otro lado el Gobierno Nacional manteniendo a un inepto de esta laya en dicho cargo, demuestra también que poco y nada le interesa la idoneidad de quienes lo representan y si la politiquería y el clientelismo partidario, nombrando a los “amigos” para que se beneficien con jugosos sueldos y de yapa otorgándoles un estatus de autoridad, algo que no pasa de una vil burla al pueblo, para seguir haciendo politiquería barata y demagógica primando lo personal sobre los generales intereses de la ciudadanía.



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