Primeramente, simularon ser clientes al solicitar la carga de combustible al playero del turno noche Carlos Sosa, quien ya detectó movimientos sospechosos de ambos, pero al verse solo no pudo negarse ni pedir auxilio al momento de ser intimidado con un arma de fuego.
“Por G. 5.000 me pidió nafta común, me pasó un G. 10 mil. Su motor estaba en marcha, le di su vuelto, después paró y arrancó su moto. No tenía su chapa. Le cargué todo, se bajó y sacó su arma de fuego. Me pidió mi billetera y le pasé. Nosotros acabábamos de entrar”, afirmó Sosa en contacto con El Trece.
El acompañante lo apuntó al mismo tiempo de pedir el dinero, mientras el conductor del biciclo alentaba a su cómplice a disparar. El trabajador no opuso resistencia y entregó la recaudación que contaba hasta el momento que rondaba los G. 400 mil, en tanto los delincuentes se daban a la fuga.
Las imágenes de circuito cerrado serán útiles para que el personal policial intente identificar a los asaltantes a pesar de actuar con tapabocas y quepis. Se podría dar con ellos por las características físicas, además de la motocicleta tipo cobrador que fue utilizada para el robo a punta de arma de fuego.



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