Según los dos legisladores norteamericanos que se opusieron al ingreso de nuestra carne a su mercado, esta podría representar un supuesto riesgo para los consumidores estadounidenses, esto a pesar de los numerosos testeos y análisis exhaustivos hechos por el mismo Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

Por otro lado, el presidente de la Asociación de Ganaderos de dicho país secundó lo planteado por los dos senadores, atacando a la carne paraguaya diciendo que su producción provenía de la “corrupción gubernamental”, la “desforestación de ecosistemas críticos para sustentar la industria”, “la falta de transparencia” y “el uso de la prácticas de trabajo forzoso en la producción” .