Fuentes cercanas a la investigación señalaron que un cruce de llamadas y otras evidencias demostraron que el sicario estaba esperando a Marcos Rojas para matarlo, pero en otro sitio, cuando fue informado que el objetivo estaba en el festival musical Ja’umina Fest, desarmado y sin guardia. Por esa razón el pistolero llegó rápidamente al lugar para realizar el “trabajo”.
Marcos Rojas, llegó temprano hasta el Anfiteatro y mucha gente lo vio cantando, bailando despreocupado sin custodia y aparentemente desarmado. Esa información comenzó a circular entre los que buscaban al hombre para matarlo.
El sicario fue alertado y se le dio la orden de ir rápidamente hasta el Anfiteatro, donde ingresó armado, ya que no lo controlaron. Fue hasta el sector VIP y divisó a Rojas, quien efectivamente estaba desprevenido, pero la zona donde se encontraba el presunto narco era un sector alejado de las salidas, para huir debía subir muchas escaleras y el escape iba a ser muy complicado con tanta gente.
Entonces el pistolero comenzó a monitorear los movimientos de Marcos Rojas y cuando vio que el mismo fue hasta el sector de los baños y cuando ya lo tuvo a tiro, se acercó de frente y mientras se acercaba ya comenzó a disparar. Las balas dieron en el cuerpo de Rojas y las otras víctimas, pero cuando el objetivo cayó al suelo el sicario se paró frente a él y le disparó varias veces, por eso el cuerpo de la víctima tenía ocho impactos de bala. Pero las balas a parte de matar a Marcos Rojas, también terminaron con la vida de Cristiana Aranda e hirieron a José Luis Bogado Quevedo, Marcelo Monteggia, Sady Aline Bonzi, Jorge Benítez y Xoana Barrientos.
Después el pistolero salió corriendo del sitio y tuvo el apoyo de otras personas que lo ayudaron a completar el escape, según los datos que manejan los investigadores.



COMENTARIOS