En una vivienda del barrio Villa Bonita se sitúa uno de los centros de operaciones del clan Rotela, según pudo comprobar ayer la Senad, durante un operativo de inteligencia.

Se incautaron 19.860 dosis de chespi y 221 dosis de cocaína que salían de allí con destino a los grandes focos de consumo. Además, decomisaron unos 20.000 dólares y más de 2 millones de guaraníes, producto de las ganancias ilícitas. Asimismo, una camioneta de la marca Toyota.

Según la investigación, comandados por el clan Rotela, Néstor Rubén Suarez Ruiz Díaz (paraguayo) y Darío Julio Larrea (argentino), debían inyectar miles de dosis de cocaína y crack a una extensa red de distribución de varios departamentos del país.

El fiscal Lorenzo Lezcano encabezó el procedimiento, de tal suerte a que lograron irrumpir antes de que un nuevo envío salga con rumbo a diferentes destinos. Esto permitió detener a los implicados y retender las cargas.

“Esta persona se dedicaría, no al menudeo de las sustancias, sino que sería un distribuidor mayorista, por la cantidad de evidencias que estamos encontrando”, explicó Lezcano.

Las informaciones manejadas por los investigadores indican que, pese a ser reducido, el clan Rotela persiste en la búsqueda de abultar sus ingresos económicos, a través de redes de distribución como la detectada en este lugar.