Aunque el presunto atacante fue transportado a un centro sanitario para ser sometido a técnicas de reanimación, la Fiscalía belga confirmó su fallecimiento.

El presunto atacante es un ciudadano tunecino de 45 años llamado Abdesalem L. que había demandado asilo en Bélgica el 2019 y al que esta petición le fue denegada. Sin embargo, no se pudo proceder a su expulsión del país al no tener un domicilio fijo.

El demandante de asilo era sospechoso por varios delitos como tráfico de personas, estancia ilegal y atentado contra la seguridad del Estado. Aunque en el año 2016 se recibió una información procedente de servicios policiales extranjeros que informaban de que el sospechoso se habría radicalizado, no se pudieron concretar estas sospechas.