Sin embargo, sus hallazgos lo sorprendieron: la tela muestra con detalle la imagen de un hombre crucificado que coincide con los relatos bíblicos de la muerte de Cristo.

Científicos aún no logran explicar cómo se formó la imagen, mientras que análisis de polen indican procedencia de plantas de Jerusalén y el tejido corresponde a estilos del siglo I.

Lo que comenzó como un intento de refutación terminó convirtiéndose en una confirmación que respalda la autenticidad del sudario y su vínculo con la crucifixión y resurrección de Jesús.

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