También vetó a otros nefastos magistrados como Amilcar Marecos y Marino Méndez, que fueron seleccionados por el Consejo de la Magistratura.
“No, no, no, de ninguna manera, de ninguna manera. No puedo decir «señora, señorita». No sé qué calificativo. Bueno, esta persona no debía seguir en el cargo, no debía seguir en el cargo por los nefastos antecedentes que tiene”, refirió la abogada con relación a Garcete, que integra la terna para el Tribunal de Apelación en lo Penal de Alto Paraná, cargo creado, junto Cinthia Leiva Cardozo y la jueza Alba Angelina Meza Ávalos.
“Acá nosotros tenemos un montón de pruebas contra ella, de negociados, de personas que fueron liberadas eh por narcotráfico, por robos, asaltos, pero todos liberados por ella en el menor tiempo posible”, añadió.
“Garcete, así como otros de otras y otros nefastos personajes que tenemos aquí en nuestra no diría fauna, porque le ofrecemos también a los animalitos que son muy tiernos y incluso valen algunas veces que las personas, ¿verdad? Incluso en su conducta”, afirmó.
“Pero de verdad, nos aterran ciertas ternas y ciertos nombres que están figurando en esas ternas y nosotros eh yo creo que mañana vamos a ocuparnos de esto Y bueno, elegiremos nuestras voces, enviaremos documentos a las instancias donde correspondan y ojalá de forma que ya fueron conformadas las ternas, ojalá que los ministros de la Corte puedan escucharnos y puedan tomar cartas en el asunto y no estar llenando el poder judicial con personas recicladas, con personas altamente sospechosas, con personas que tienen un prontuario bastante nefasto y bueno, si la corte en realidad quiere en algo dar la mano para mejorar la justicia en este país, que tiene que hacer un tiene que parar la pelota y tiene que escuchar al colegio de abogados por sobre todo las cosas”, afirmó.
La presidenta del gremio también hizo duras críticas al juez Amílcar Marecos, quien integra la terna con la jueza de CDE, María de Fátima Burró Franco y Bernardo Silva.
El otro cuestionado, Marino Méndez, integra la terna con Oscar Gabriel Génez Ayala e Hildo Mohr Benkenstein.
El Observador



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