El motivo era claro: Rodney había criticado la administración anterior de Denilso Sánchez, y Chico había sido el secretario general de esa administración. Se sintió tocado y salió a responder.

Pero pasó la campaña. Pasaron las elecciones. Y ahora, la película cambió por completo.

Rodney Villalba juró de nuevo como intendente reelecto de Capitán Bado hasta 2031. Chico Carneiro volvió a entrar como autoridad. Y como por arte de magia, el audio desapareció, los insultos se borraron, los antecedentes ya nadie los recuerda.Ya no hay “delincuente común”. Ya no hay denuncia de cheques. Ya no hay pelea por Denilso. Ya no hay nada.

Ahora son autoridades de nuevo. Ahora comparten actos, fotos, sonrisas y cargos. Ahora son todos amigos del poder.

Es la vieja historia de Capitán Bado y de Amambay: en campaña se acusan de todo, se tratan de delincuentes, se sacan los trapitos al sol, se prometen denuncias en Concepción, en San Pedro, en el Poder Judicial.

Pero cuando llega el momento de asumir, se olvidan de todo. Se olvidan del audio. Se olvidan de los cheques. Se olvidan de los 10 millones. Se olvidan de Puerto Don Severo. Se olvidan de Denilso.

Porque en la política de Amambay, la memoria dura lo que dura la campaña. Después, todos vuelven a ser autoridades. Y el pueblo, que escuchó todo, es el único que no se olvida.