Ramón Sabillón, designado ministro de Seguridad por Castro el 27 de enero pasado, había vivido el lustro anterior en el exilio. Sabillón se marchó porque temía por su seguridad. En varias entrevistas declaró que había desempeñado su trabajo demasiado bien al arrestar a traficantes e implicar a políticos en el tráfico de drogas.

En 2014, Sabillón coordinó las capturas de las cabezas del clan narco de los Valle. Posteriormente, fue destituido por el entonces presidente Juan Orlando Hernández.

Sabillón salió de Honduras en 2016, después de que se conocieran documentos que presuntamente lo implicaban en el encubrimiento de la participación de la policía en el caso del magnicidio del zar antidrogas en 2009. Sabillón alegó más adelante que el gobierno fabricó los documentos con el fin de “neutralizar a la policía nacional hondureña”. Según Univisión, ahora existe la “creencia generalizada de que [los documentos] fueron manipulados con fines políticos”.

A su regreso a Honduras, Sabillón declaró con aire de victoria que estaba dispuesto a trabajar para la presidenta Castro. Afirmó que planea seguir extraditando traficantes en su cargo como ministro de Seguridad.