El 8 de agosto, las autoridades españolas anunciaron los arrestos de cuatro integrantes del clan Skaljari por tráfico de cocaína en las islas Canarias, más el decomiso de más de 400 kilos de cocaína y 400.000 euros en efectivo (cerca de medio millón de dólares).

El grupo importaba grandes cargamentos de la droga, lo almacenaba en puntos de acopio —mayormente casas de lujo alquiladas— antes de distribuirlo a grupos criminales locales para su distribución a menor escala o para la venta al menudeo en las calles, según el comunicado de la Guardia Civil.

Aunque el comunicado de prensa no especificaba de dónde provenían las drogas, las entregas cada vez más están siendo facilitadas por ciudadanos de los Balcanes en Suramérica. En julio, la Fiscalía General de Colombia acusó a Agim Cerma, un ciudadano albanés de liderar una red que traficaba cocaína a Europa. Para obtener cocaína, Cerma presuntamente mantuvo vínculos con el grupo narcotraficantes Los Urabeños y células disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dijeron los fiscales.