El 22 de mayo, el agente de policía Newton Lewis respondió a un robo en curso cerca de su casa en la parroquia de Saint Peter, al norte de Barbados. Lo acribillaron al llegar a la escena y se llevaron su arma de servicio, según Barbados Today.
Lewis, que había sido el conductor del comisionado de policía de Barbados, fue el primer agente muerto en casi 20 años en el país.
Y su muerte ocurrió en un momento en que el país enfrenta una escalada de la tasa de homicidios y un aumento de armas ilegales.
Los números pueden parecer insignificantes en comparación con algunos de sus vecinos caribeños. En 2019, la isla tuvo un récord de 49 homicidios, que cayeron a 42 en 2020. Pero aun así los homicidios se han más que duplicado desde 2012.
El gobierno ha señalado que la afluencia de armas ilegales ayuda a facilitar este incremento de la violencia. Aunque tiene una población mucho menor, el país tiene la mayoría de delitos relacionados con armas entre las naciones caribeñas anglófonas, después de Jamaica y Trinidad y Tobago, según un informe de la Fuerza de Tarea de Acción Financiera en el Caribe (Caribbean Financial Action Task Force, CFATF).



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