La decisión supone que la planta Tihange 3, cerca de la frontera con Alemania, y la planta Doel 4, cerca de Amberes, permanecerían operativas hasta 2035. El país votó en 2003 cerrar sus centrales nucleares, pero nunca se ha desconectado por completo de esta fuente de energía. Más de la mitad de la electricidad que consumió en 2021 fue generada por energía nuclear, según el operador de red Elia.

El martes, De Croo anunció una reducción del IVA del gas y la electricidad, así como de los impuestos especiales a gasolina y diésel. "Al mismo tiempo, nuestro país continúa haciendo presión a la UE, principalmente para que congele los precios del gas", señaló también entonces el jefe del Gobierno belga en Twitter.

Las medidas tendrán un coste de unos 1.300 millones de euros para el Estado, aunque en torno a 1.000 millones provendrán de los ingresos públicos adicionales que la carestía de la energía ha generado en forma de impuestos. (dpa/efe)