En la actualidad, cuando un jugador profesional es expulsado, además de una sanción deportiva recibe una multa de entre 1.000 y 500 euros, que en general abonan los clubes.

“Si el club paga la multa, es un beneficio en especie”, declaró a ese diario el portavoz de Finanzas del Ministerio, Francis Adyns, quien agregó que “es igual que cuando un empresario da a un empleado un beneficio salarial adicional”, como un coche de empresa o un ordenador portátil.

Por eso, las autoridades están poniendo especial atención en ese punto en una auditoría en curso a los ejercicios fiscales de 2019 y 2020 a 21 clubes profesionales de fútbol donde las multas representan un importe total de 513.859 euros.

“Queremos evitar los pagos que escapan a la atención de las autoridades fiscales”, añadió Adyns.