Benzema, en una de sus noches mágicas, en las que se carga al Real Madrid a la espalda.

El francés decidió que la eliminatoria sufriera un vuelco en Londres. Tres goles, dos en 180 segundos, para el delirio de la afición blanca en Stamford Bridge, que vio cómo el campeón de Europa y del mundo claudicó ante el mejor futbolista del mundo.

El delantero que a sus 34 años vive el momento más dulce de su vida, tuvo dos cabezazos desenterrados de pelotas que parecían imposibles de mandar a la red y otro tanto de pillo, de pasión, de confiar siempre.

La revancha será la próxima semana en Madrid.