Las autoridades militares indicaron que el suceso ocurrió cuando unos soldados detuvieron unos vehículos que desobedecieron la orden de frenar, según una nota de prensa publicada en el medio oficialista Global New Light of Myanmar. Agregan que los militares birmanos fueron a continuación atacados con lanzagranadas en la aldea Moso, en la localidad de Prusho, en el estado occidental Kayah (Karenni). La nota de prensa identifica a los atacantes como miembros de la guerrilla Fuerza Nacional para la Defensa Karenni (KNDF, en inglés) y de la Fuerza de Defensa del Pueblo.

La publicación es una respuesta al coordinador de Naciones Unidas para la ayuda de emergencia de Naciones Unidas, Martin Griffiths, que el 26 de diciembre condenó la masacre y pidió una investigación. "Informes creíbles aseguran que al menos 35 personas, incluido al menos un niño, fueron obligadas a abandonar sus vehículos, asesinadas y quemadas", aseguró Griffiths en un comunicado en el que se mostró "horrorizado" por lo ocurrido.

La ONG Save the Children confirmó más tarde que dos de sus trabajadores se encontraban entre los cadáveres calcinados descubiertos el día 25, así como al menos cuatro menores.

La matanza también fue condenada por el Consejo de Seguridad de la ONU, que pidió una investigación y destacó la "necesidad de asegurar la rendición de cuentas en torno a este hecho" y el respeto por "los derechos humanos y la seguridad de los civiles".

Birmania ha entrado en una espiral de crisis y violencia desde que los militares liderados por Min Aung Hlaing tomaron el poder el 1 de febrero de 2021 en un golpe de Estado que derrocó al Gobierno democrático de Aung San Suu Kyi, actualmente bajo arresto.

mn (efe, ap)