El líder ultraderechista pidió que se declare su inocencia en el alegato final entregado por sus abogados al Supremo Tribunal Federal (STF) en el marco del proceso que se le sigue por golpismo y por el que puede ser condenado, en caso de ser considerado responsable, a unos 40 años de prisión.
El expresidente se convirtió en el cuarto ex jefe de Estado de Brasil en ser apresado desde que el país recuperó la democracia en 1985, junto con Luiz Inácio Lula da Silva, Fernando Collor y Michel Temer, y el décimo en la historia del país.
El líder de la ultraderecha de Brasil está cumpliendo desde este lunes una orden de prisión domiciliaria determinada por la Corte Suprema por incumplir las medidas restrictivas que le fueron impuestas en el proceso que se le sigue por golpismo.



COMENTARIOS