Mientras las bocinas resonaban sin descanso y el tránsito permanecía inmóvil sobre la ruta PY02, la avenida Monseñor Rodríguez y las calles adyacentes, agentes de la Policía Municipal de Tránsito (PMT), de Ciudad del Este intentaban administrar el flujo vehicular para evitar un colapso aún mayor en la zona del Puente de la Amistad.

El director de la PMT, Leonardo Roa, explicó que el congestionamiento no tuvo su origen en territorio paraguayo, sino en los operativos que vienen ejecutando de manera conjunta la Aduana paraguaya y, especialmente, la Receita Federal de Brasil.

“En realidad viene por el procedimiento de la Aduana paraguaya con la del Brasil. Realizan incautaciones de varias compañías y de mercaderías, cuya circulación hacia Brasil está prohibida. Prácticamente sufrimos las consecuencias nosotros que estamos de este lado del país, porque los controles son mucho más estrictos. Ninguno se escapa y además, solamente se habilita un carril de ingreso en la Aduana brasileña para todos los vehículos”, señaló.

“Las consecuencias las pagamos nosotros”

Roa lamentó que la ciudadanía responsabilice a la Municipalidad por una situación sobre la que no tiene poder de decisión.

“Es una situación dramática y lastimosamente las consecuencias las pagamos nosotros, que somos la Policía Municipal de Tránsito y, por consecuencia, el municipio. Las responsabilidades prácticamente recaen sobre nosotros, pero eso es totalmente injustificado, porque no podemos intervenir en las decisiones que toman las autoridades brasileñas”, expresó.

El jefe comunal de Tránsito sostuvo que la función de la PMT se limita a ordenar la circulación dentro del microcentro y distribuir los vehículos entre los distintos accesos disponibles hacia el puente.

“No tenemos relaciones internacionales para decidir cómo van a operar ellos. Nosotros únicamente organizamos el tránsito de este lado”, enfatizó.

Una ciudad que quedó chica

Más allá del operativo de fiscalización brasileño, Roa reconoció que Ciudad del Este enfrenta un problema estructural que se hace cada vez más evidente en jornadas de gran movimiento fronterizo.

Según explicó, el crecimiento comercial y turístico de la capital departamental superó ampliamente la capacidad de sus avenidas.

“El microcentro fue planificado hace muchos años y seguramente nadie imaginó que esto sería un boom. No me estoy justificando, pero las avenidas y las calles son cortas para la cantidad de vehículos que hoy soportan. No estamos preparados para recibir semejante flujo”, manifestó.

Comparó incluso la situación con las grandes metrópolis.

“Las ciudades grandes también tienen taponamientos. Nosotros tenemos una avenida internacional como la PY02, pero con un espacio muy reducido. Es imposible sostener semejante cantidad de vehículos”, aludió.

Mientras hablaba con una emisora local, el director observaba desde el propio operativo la interminable fila de automóviles que avanzaba lentamente hacia la Zona Primaria.

“Estoy frente a Mega y estoy observando una fila muy larga hacia la Zona Primaria. Es impresionante el ingreso de paraguayos al Brasil hoy”, describió.

Tres horas de espera

Aunque no existe un tiempo exacto para cruzar el puente, Roa admitió que todo depende exclusivamente del ritmo con que las autoridades brasileñas habiliten los carriles de ingreso.

“Dependemos exclusivamente del Brasil. Si habilitan tres carriles, la fila puede disminuir en aproximadamente una hora, pero mientras permanezca un solo carril, la situación seguirá complicada”, señaló.

Explicó que los agentes municipales deben administrar permanentemente el flujo entre la ruta PY02, la avenida Monseñor Rodríguez y Luis María Argaña para impedir que alguno de los accesos quede completamente bloqueado.

“Tenemos que administrar todos los filtros. Algunas veces damos paso por diez minutos a un sector y luego a otro, pero ni siquiera ese tiempo alcanza para descongestionar completamente”, puntualizó.

La impaciencia también agrava el problema

Además del cuello de botella generado por los controles fronterizos, Roa sostuvo que muchas veces la propia conducta de los conductores empeora la circulación.

“No tengo reportes de accidentes importantes en el microcentro, pero sí vemos que la gente se desespera, apura todo y tampoco hay tolerancia entre los conductores”, manifestó.

Relató que uno de los principales inconvenientes ocurre en las bocacalles, donde muchos automovilistas impiden el paso de quienes tienen preferencia, generando bloqueos que luego requieren la intervención de motociclistas de la PMT.

“Nadie quiere ceder el paso y al final, tenemos que ir nosotros a destrabar todo para que vuelva a funcionar normalmente”, indicó el funcionario.

Operativos brasileños seguirán impactando

El director señaló que desde hace varios días el movimiento hacia Brasil volvió a incrementarse considerablemente y que, mientras continúen los operativos de fiscalización de la Receita Federal, el escenario probablemente se repetirá.

“Todos los días están siendo complicados. Se suma el transporte alternativo, el tránsito interno y los controles estrictos del lado brasileño. Todo eso termina generando una cantidad excesiva de vehículos”, dijo el agente.

Finalmente, advirtió que la presión sobre la infraestructura vial de Ciudad del Este seguirá aumentando con el crecimiento comercial de la ciudad.

“Inclusive, dentro de algunos años se habilitará un shopping aún más grande y esta ciudad ya demuestra que no fue planificada para el volumen de tránsito que tiene hoy”, concluyó.