El tono del equipo durante los tres primeros duelos fue el mismo: remontar en el marcador y tener que buscar la reacción en la segunda parte. En la gran decisión, Brasil invirtió el guión y tuvo una actuación impresionante al inicio del partido. Los primeros diez minutos fueron un recital brasileño.
Además de la intensa defensa que no hizo que el equipo local se sintiera cómodo disparando en ningún momento, Brasil tuvo una actuación literalmente perfecta desde la línea de tres puntos. Fueron ocho tiros convertidos en ocho intentos, con distintos grados de dificultad. El signo de exclamación fue el último de estos ocho, convertido por Bruno Caboclo cuando se apagaba el cronómetro antes de media cancha.
El segundo cuarto vio la reacción de Letonia, que se fue al descanso perdiendo por 16 puntos (49 a 33). Sin embargo, al regresar al vestuario, Brasil volvió a demostrar que está inspirado, con énfasis en la defensa. Asfixiando a los adversarios, la ventaja volvió a aumentar hasta quedar en 26 puntos (72 a 46).
El último cuarto, que prometía tensión, vio a Brasil aguantar los golpes de Letonia, que aumentó la intensidad y cometió algunas faltas graves. El triunfo y, en consecuencia, la plaza olímpica nunca estuvieron amenazados. El equipo y la afición local entregaron los puntos en los minutos finales.
Los más destacados de Brasil fueron, una vez más, Bruno Caboclo (21 puntos), Léo Meindl (20 puntos y nueve rebotes) y Georginho (14 puntos y cinco asistencias). También llamó la atención Gui Santos, con 12 puntos, siete rebotes y un excelente desempeño defensivo.
Clasificado, Brasil cae en un grupo difícil para los Juegos Olímpicos de París, con Francia, Alemania (vigente campeón del mundo) y Japón. El debut será contra el equipo local, dirigido por el fenómeno Victor Wembanyama, el 27 de julio.



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