"Rio de Janeiro es una ciudad cultural, el samba est entraado en nuestra vida, al igual que la playa y el ftbol. El carnaval representa nuestra vida", explica a la AFP Moacyr da Silva Pinto, veterano director de batera de la escuela Unidos do Viradouro, que retom sus ensayos colectivos con aforo reducido hace poco ms de un mes.
Decenas de integrantes de la "escola" cantan y se abrazan en la gran pista de baile, ostentando sin tapujos -y en su mayora sin mascarilla- la felicidad del reencuentro.
"Es un grito de libertad, el regreso a nuestra casa, a esta alegra sin fin, la libertad de poder quitarnos la mscara, de estar vacunados", dice Leonina Gabriel, de 35 aos.
Las autoridades condicionan empero la realizacin del carnaval, entre el 25 de febrero y el 1 de marzo, a la situacin epidemiolgica, que ha mejorado sustancialmente en los ltimos meses junto al avance de la vacunacin.
El alcalde Eduardo Paes, conocido entusiasta del carnaval, afirm a la revista VEJA que "si hay condiciones, habr (carnaval). Si no, no. Espero que s las haya".
Con ms del 95% de su poblacin adulta ya vacunada, Rio de Janeiro levant la obligacin de usar mascarilla en lugares abiertos, pero exige el comprobante de vacunacin en sitios tursticos y otros lugares pblicos.
En todo Brasil, el 61% de la poblacin ha tomado su segunda dosis, una marca insuficiente segn los especialistas, que ven el rebrote de casos en Europa como una alerta.
"Me preocupa bastante cuando veo que en Brasil se est discutiendo la reapertura del carnaval. Es realmente una condicin extremadamente propicia para un aumento de la transmisin comunitaria", declar esta semana Maringela Simo, Subdirectora General de la OMS para el Acceso a Medicamentos y Productos Sanitarios.
Adems de los desfiles en el Sambdromo, ms de 500 "blocos" (grupos carnavalescos) se registraron para desfilar por las calles de Rio, fiestas multitudinarias a cielo abierto regadas de alcohol, msica y desenfreno.



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