El último informe publicado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la RDC indica que un total de 4.018 personas han fallecido a causa de la enfermedad, sobre la base de 8.300 casos confirmados. Asimismo, 2.162 pacientes se han recuperado y otros 842 se encuentran hospitalizados o en aislamiento, mientras la tasa de seguimiento de contactos es del 80,6 por ciento.

Este brote es el segundo más mortífero de la historia a nivel global, aunque aún está lejos del más grave registrado hasta ahora, que causó 28.000 contagios y unos 11.000 muertos en África occidental entre 2014 y 2016. La actual epidemia también se propagó a la vecina Uganda, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el pasado 26 de agosto el fin del brote, después de contabilizarse 20 contagios confirmados, incluidos 15 importados de la RDC.

Demora en los pagos

La cepa de Bundibugyo, causante de la actual epidemia, carece de tratamientos específicos, aunque la OMS trabaja en dos vacunas que han iniciado ensayos de fase 1 en humanos y que, hasta ahora, se han mostrado seguras, pero su desarrollo podría llevar varios meses. En paralelo, la RDC inició a finales de agosto una campaña de inmunización con la vacuna Ervebo, única disponible a gran escala y diseñada en principio para la variante Zaire del virus, más común.

En tanto, numerosos trabajadores sanitarios se concentraron en Bunia, capital de la provincia de Ituri, en el noreste del país y epicentro del brote, para exigir el pago de los salarios que se les adeudan. Entre los manifestantes había miembros de los equipos de vigilancia encargados de localizar a las personas que estuvieron en contacto con algún infectado. Llevaban pancartas con lemas como "¡Sin dinero no hay datos!" y "Meses sin cobrar".

Los trabajadores de primera línea han hecho varias huelgas desde el comienzo del brote para reclamar sus pagos, lo que ha dificultado aún más los esfuerzos por contener la enfermedad.

DZC (EFE, AP, Reuters)